As early as 1100 A.C circulating in China miniature bronze knives, axes and other tools used to replace real tools that served as a medium of exchange. The coins made with an alloy of gold and silver first appeared in the sixth century A.C in the district of Lydia in Asia Minor, who was at that time a major industrial and commercial country. This money was genuinely material money whose value was determined by their content of precious metals. Coins proliferated rapidly in all developed countries of the world. Both monarchs and aristocrats, cities and institutions began to mint money with your identification label to certify the authenticity of the cash value of the currency.
Some of the earliest coins were very stable composition, as is the case of the drachma issued in Athens in the sixth century A.C containing around 65-67 grams of pure silver, round or China's currency, "qian "Copper, which appeared in the fourth century and which remained the official currency for two thousand years. However, the coins always limaban or trimmed to get the precious metal contained at the authorities that issued them were tempted to lower the minting ensuring short-term benefits by reducing the precious metal content. Low-quality coins made of bronze or copper were, in fact fiat money whose value depended mainly on the number of coins of gold or copper which could be exchanged. The gold and silver coins used to travel outside the country that issued as its intrinsic value, so the Spanish silver peso, whose material came from the mines of Peru and Mexico, became a commonly used currency in China From the sixteenth century.
Ya en el año 1100 a.C. circulaban en China miniaturas de cuchillos de bronce, hachas y otras herramientas utilizadas para reemplazar a las herramientas verdaderas que servían de medio de cambio. Las monedas hechas con una aleación de oro y plata aparecieron por primera vez en el siglo VI a.C. en el distrito de Lidia, en Asia Menor, que era en aquella época un importante país industrial y comercial. Este dinero era genuinamente dinero material cuyo valor venía determinado por su contenido en metales preciosos. Las monedas proliferaron rápidamente en todos los países desarrollados del mundo. Tanto los monarcas como los aristócratas, las ciudades y las instituciones empezaron a acuñar dinero con su sello identificativo para certificar la autenticidad del valor metálico de la moneda.
Algunas de las primeras monedas tenían una composición muy estable, como es el caso del dracma emitido en Atenas en el siglo VI a.C., con un contenido en torno a los 65-67 gramos de plata fina, o como la redonda moneda china, "qian", de cobre, aparecida en el siglo IV y que se mantuvo como moneda oficial durante dos mil años. Sin embargo, las monedas siempre se limaban o recortaban para sacar el metal precioso que contenían por lo que las autoridades que las emitían estaban tentadas a rebajar la acuñación asegurándose beneficios a corto plazo al reducir el contenido de metales preciosos. Las monedas de baja calidad de bronce o cobre eran, de hecho, dinero fiduciario cuyo valor dependía principalmente del número de monedas de oro o cobre por las que se podían intercambiar. Las monedas de oro y plata solían circular fuera del país que las emitía dado su valor intrínseco; así, el peso de plata español, cuyo material provenía de las minas del Perú y de México, se convirtió en una moneda de uso corriente en China a partir del siglo XVI.
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